Redes Sociales y Protección de Datos Personales

Redes Sociales y Protección de Datos Personales

PORTATIL PROTEGIDO PARAGUASLas Redes Sociales son un fenómeno no sólo tecnológico y digital sino también sociológico y cultural. Han llegado a nuestras vidas y nos han atrapado convirtiéndose en un lugar, de intercambio de información, experiencias y contenido, cuyo éxito rotundo se basa en ofrecer y facilitar a los usuarios la posibilidad de interrelacionarse de forma sencilla, global e inmediata. Sin embargo, no están exentas esas relaciones de iguales o parecidos excesos, desvíos o fricciones que surgen en el mundo real. Es por eso, que el Derecho interviene para diseñar y fijar un marco de control y regulación que evite y solucione  conflictos.

En lo que afecta a  la protección de nuestros datos personales el derecho fundamental a la protección de los mismos quedó establecido por  sentencia de nuestro Tribunal Constitucional que lo consideró como un derecho autónomo e independiente del derecho al honor a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen”. De todas formas, el tener el control de nuestros datos es garantía y premisa para poder asegurarnos una adecuada protección de nuestra intimidad y privacidad.

Por este motivo tenemos en nuestro ordenamiento jurídico la Ley Orgánica de Protección de Datos del año 1999 y su Reglamento de desarrollo del año 2007. Estas normas nos dicen qué se consideran datos personales y todos los derechos que como ciudadanos y dueños de nuestros datos tenemos y qué obligaciones tienen aquellos que nos los piden y utilizan. Además de las sanciones, que son serias en cuanto a las cuantías previstas, que se pueden imponer por la Agencia Española de Protección de Datos a los infractores.

Vamos ahora a ver qué relación existe entre redes sociales y protección de datos personales.

En el mismo momento de registrarnos en una red social, ¿cuántos de vosotros presta conformidad a las condiciones del sitio y sus políticas de privacidad sin haberlas leído? De este modo, aceptamos proporcionarles a estas redes nuestros datos de contacto, nuestra edad, nuestras preferencias, nuestra formación, nuestra lista de contactos de correo (con la excusa de que así nos proporcionaran posibilidad de encontrar a nuestros amigos) y además les cedemos plenos derechos sobre nuestros contenidos, textos, imágenes, fotos, videos.

No podemos ignorar que estas plataformas que a los usuarios ofrecen gratuitamente su espacio, en realidad hacen el negocio con nuestros datos, ofreciéndolos a las empresas y agencias de marketing.

Hemos de saber que estas plataformas cumplen con la LOPD, en cuanto a solicitarnos el consentimiento para recabar y tratar nuestros datos personales, pero en ese punto  existe una presión por parte de las Autoridades de Protección de Datos a nivel europeo para que se haga una redacción sencilla de las condiciones y políticas de privacidad para que ese consentimiento que prestamos sea de verdad informado y consecuente.

CANDADOPor otra parte, una vez ya dados de alta en la red social hemos de saber que la configuración de privacidad no está establecida para preservar nuestra intimidad y nuestros datos, sino que por defecto todo es visible. Esa es una de las batallas y puntos de conflicto entre los legisladores europeos y las todopoderosas compañías americanas. Unos quieren obligarlas legalmente a ser rigurosas en esa materia otorgando la privacidad máxima por defecto, y ello para proteger a quienes por ignorancia o negligencia no hacen uso de las opciones de configuración, pero las Compañías se resisten, y además van haciendo cambios en sus políticas de privacidad, que irritan cada vez más al legislador. Así por ejemplo las las sanciones que el pasado mes de diciembre impuso la Agencia Española de Protección de Datos a Google por vulnerar la LOPD.

Ya metidos de lleno en nuestra actividad como usuarios, el riesgo surge cuando comenzamos a publicar contenido, comentarios, me gusta, nos hacemos fans de determinadas páginas, subimos fotos, videos etc. Vamos definiendo nuestro perfil, nuestra identidad digital a través de todos esos datos sobre nuestras creencias, opiniones, aficiones, que aunque proporcionados voluntariamente, probablemente no hemos reflexionado sobre el impacto que esa huella pueda causar a nuestra intimidad personal y familiar. Debemos tomar las mismas precauciones que en el mundo offline en el que curiosamente no solemos ser tan confiados. Y por supuesto, respecto a lo que publicamos acerca de otras personas o de las fotos de terceros, que subimos a nuestras redes sociales, ¿sabías que podrías incurrir en una comunicación inconsentida de datos personales sancionable, en caso de denuncia?

Por último, y es un asunto muy de moda puesto que todos habremos notado la proliferación de “avisos de uso de cookies” al navegar por las páginas web. Las Redes Sociales también usan cookies, que son esos ficheros que se instalan en nuestros equipos para poder proporcionarles información sobre nuestro tipo de navegación, preferencias y gustos. En definitiva, datos personales, puesto que la dirección IP desde la que nos conectamos es considerada dato personal en la medida en que puede asociarse a una persona identificable. El fin último que se persigue es proporcionar esos datos a las empresas que como anunciantes pagan a las Redes Sociales para obtener una publicidad hipercontextualizada y por ende más rentable.

Ante este panorama, sólo queda ser precavidos y conscientes si queremos seguir “enredados” sin perder el control sobre lo que nos pertenece. Termino pues este post, con tres consejos:

1.- Configurar la privacidad.

2.- Pensar dos veces antes de publicar, aún cuando lo que se publique se vaya a compartir sólo con nuestros amigos. Acordémonos de que nuestros amigos pueden compartir nuestro contenido con sus amigos y así sucesivamente, además de que pudiéramos lamentar en algún momento haber cedido los derechos a la red social, perdiendo los derechos exclusivos de algún contenido de valor creado por nosotros.

3.- Ser conscientes de que las leyes nos amparan y debemos reclamar ante cualquier abuso, en primer lugar ante el administrador de la red social y después ante la Agencia Española de Protección de Datos.