Compartir en las Redes Sociales

Compartir en las Redes Sociales

Compartir en las Redes Sociales. Una nueva forma de vivir

from freepick.com

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Parece mentira que no haga ni una década de aquella vida completamente offline, en la que no teníamos más amigos que aquellos que frecuentábamos. De los que se nos habían quedado por el camino, por las vueltas de la vida, con suerte, alguna vez sabíamos por una llamada telefónica, una felicitación navideña. Con la llegada de internet, algún correo electrónico, y en el peor de los casos, el contacto se perdía para siempre.

Aquellos días no tan lejanos en los que sólo nuestros más allegados se enteraban de nuestras rutinas, nuestras alegrías y penas o nuestras idas y venidas, han quedado atrás. Con la llegada de las Redes Sociales se revolucionó la Red y nuestras, hasta entonces anónimas y privadas vidas.

El mundo del Social Media es como un virus que se ha inoculado en la sociedad, comenzando primero por los más jóvenes, pero extendiéndose con rapidez sin distinguir edad, ni condición social o formación cultural. Las Redes nos han atrapado a todos y además existen para todos los gustos y necesidades.

Creo que Internet ya no se entiende sin las mismas, y una gran parte de nuestro tiempo diario de conexión lo pasamos visitando nuestras cuentas y perfiles. Compartimos, recibimos interacciones, comentarios, me gustas, favoritos, retuits etc. Los amigos se multiplican por doquier. De niños coleccionamos cromos y ahora lo hacemos con los contactos, amigos y seguidores en los Social Media. Hemos recuperado el contacto con amigos, conocidos y hasta familiares que teníamos por ahí perdidos. Tenemos una sensación de estar siempre en contacto, de tener mucha vida social, de saber de los demás y de compartir y recibir mucha información cada día.

Hasta aquí todo parece atractivo y seductor, pero como todo en la vida, también las Redes Sociales, pueden tener su lado oscuro.

Como su propio nombre indica, las redes atrapan, y por su componente social, de relaciones interpersonales, son susceptibles de sacar lo mejor y lo peor de la naturaleza humana. La necesidad de compartir de forma compulsiva hasta las actividades más insignificantes de las rutinas diarias, que muchas personas muestran, tuiteándonos por ejemplo, donde y qué está desayunando, con foto incluida del café y croisant. Todas las fotos que cada día se suben a las distintas Redes Sociales en las que se ofrece una imagen perfecta, una vida estupenda, en la que todo son muestras de lo bien y lo fantástico que nos va, pueden ser una señal de alarma y un indicativo de que una sociedad extremadamente narcisista está surgiendo cimentada y apoyada por los Social Media. El narcisismo es un trastorno de la personalidad en el que el individuo está preocupado de forma obsesiva de sí mismo y de la imagen que proyecta en los demás. El tan popular autoretrato o selfie es un muestra patente de esto que estamos hablando. Los perfiles de facebook, sobre todo de los más jóvenes, llenos de selfies y fotos de sus fiestas, viajes, compras, ropa, etc.. que buscan y necesitan comentarios, me gusta, en definitiva, aprobación de los demás para reafirmarse y realizarse.

El compartir en las redes sociales, de forma adictiva y muchas veces irreflexiva no es un mal que aqueja sólo a los más jóvenes, puesto que ya se habla del problema que supone esos adultos, padres, abuelos, tíos que exponen de forma masiva a los menores, llegando a rozar lo que podría ser un atentado a su imagen e intimidad. Es necesario tener presente que las Redes Sociales se han convertido en el “río revuelto” donde “pescan” muchos de los degenerados y pederastas que desgraciadamente abundan en Internet. Hay que pensar también en que estamos construyendo la imagen y reputación digital de esos niños, que a lo mejor dentro de unos años, cuando ya sean mayores preferirían no tener su album de fotos personal colgado en la red.

Por otra parte, la envidia otro de los sentimientos más negativos que puede aquejar al ser humano, es provocada e intensificada por redes sociales como Facebook. Dos Universidades alemanas han hecho estudios al respecto, concluyendo que una de cada tres personas que visitan Facebook puede padecer de sentimientos de envidia, frustración y soledad, cuando compara su vida con los “momentos elegidos y publicados” de la vida de sus contactos.

En definitiva, compartir en las redes sociales, se ha convertido para muchos usuarios en una nueva forma de vivir. Permanentemente conectados, permanentemente, seducidos y pendientes de lo que los demás nos cuentan y muestran, influenciados por los comentarios a sus publicaciones, construyendo una red de amigos virtuales, muchos pero con una falsa sensación de cercanía  e intimidad, puesto que las relaciones online, son en la mayoría de los casos muy superficiales. Y sobre todo, hay que mantener el foco y la perspectiva de que lo que se muestra y dice en la red, intenta en la mayoría de los casos ser una versión escogida y repensada de nosotros mismos. Como en un escaparate, mostramos lo mejor, pero y después, ¿qué hay de verdad en la trastienda?.

Quiero terminar este post, en el que he resaltado los aspectos negativos de las Redes Sociales, dejando claro que soy una firme defensora de internet, de los Social Media y de las enormes posibilidades de conexión, de acceso a la información, de ventanas de activismo social, de la histórica oportunidad que nos ofrecen de unirnos, alzar nuestra voz, compartir y mejorar nuestra sociedad y enriquecer nuestras vidas. Pero claro, como todo, sabiendo utilizarlas, dejando de lado, los sentimientos y actitudes humanas negativas, narcisismos, envidias, inseguridades y obsesiones varias. Me gusta pensar que de entre los millones de usuarios que cada día utilizan las Redes Sociales, seguro que abundan los que desean y trabajan para que estas sean un espacio de crecimiento y evolución como personas y como comunidad.